5.1. CATEGORIAS

Josef Estermann considera que para desarrollar las notas propias de la filosofía andina es necesario establecer determinadas categorías, para lo que propone neologismos que rescatan raíces quechuas que unidas a voces griegas determinan la emergencia de categorías propias.

5.1.1. PACHASOFIA, (cosmología andina) A diferencia del pensamiento occidental caracterizado por preocupaciones clasificatorias que acabaron desintegrando no sólo la realidad en ámbitos o esferas casi independientes, sino a la misma actividad intelectual del ser humano, la filosofía andina es holista e integradora que no admite separaciones, tiene una visión de relacionalidad como rasgo fundamental, a tal punto que Pacha , por ejemplo, no supone la separación del tiempo y espacio, pacha es la conjunción de ambos al mismo tiempo, es más que eso, pues es orden, consecuentemente si pacha tiene la connotación de cosmos, se trata de un cosmos interrelacionado, íntimamente interdependiente de diferentes elementos. En resumen pachasofía debe ser comprendida como una casa, en la que todos y todo pertenecen a una sola familia bajo un mismo techo.

5.1.2. RUNASOFIA, (antropología andina) La concepción del hombre en la racionalidad o pensamiento andino responde a criterios de relacionalidad, por ese motivo el concepto runa no tiene un equivalente en la racionalidad occidental, de tal modo que el sujeto no expresa a cabalidad las connotaciones que lleva runa que no es referencia individual como ocurre con el concepto sujeto. El individualismo como tal es un “nada” un “no-ente” para la filosofía andina, la persona cobra mayores dimensiones de mismidad en la medida en que se relaciona e interactúa con otras personas; en razón de ello es que los andinos conformaron el ayllu, una entidad colectiva en esencia que explica la unidad étnica de las comunidades campesinas.

Con la visión pachasofista el hombre se alza como el guardián y conservador del kaypacha (mundo o realidad espacio-temporal concreta y actual), nunca se ha concebido al runa como el dueño o productor, él es el cuidador celoso y responsable de la vida y sus fundamentos, no sólo de la tierra o de los animales, sino de todos los fenómenos cósmicos que aseguran la continuidad y proyección de la vida, en una práctica sana de relacionalidad de todo con todo, por tanto, el ethos básico no es precisamente el ser aislado, sino la relación que le da sentido a la individualidad de la existencia sometida a estructuras relacionales diferentes.

  5.1.3. RUWANASOFIA, (ética andina) La concepción del hombre andino se basa en una clara visión del deber que determina lo que los runas deben hacer; se trata de una ética que prioriza la reflexión sobre su propio “estar” en medio del todo, de lo holístico que rebasa la percepción occidental de la normatividad del comportamiento humano que asume la moral.

5.1.4. APUSOFIA, (teología andina) Se trata de las prácticas religiosas que tienen un claro sentido de espiritualidad respecto al cosmos y sus divinidades tutelares (diferentes seres, entre ellos las cumbres nevadas), una visión que no rompe la connotación holística del cosmos; consecuentemente, rescata la unidad de lo similar y lo diferente y rechaza la diástasis u oposición entre lo sagrado y lo profano del pensamiento occidental, los andinos asumen todo como sagrado, debido que, como tal, forma parte de un orden cósmico y divino, donde Dios es concebido como el soporte de todas las relaciones que permiten la vida y el orden cósmico.

5.1.5. RUNAGOGÍA, (pedagogía intercultural andina) A estas proposiciones neológicas se suma Jorge Rivera Pizarro con el planteamiento de una runagogía que como pedagogía intercultural, permita alejarse del paidós griego y asumir como el centro de la acción educativa al runa, como expresión de la voluntad de preservar la identidad cultural que permita que los andinos sigan siendo ellos mismos, herederos de culturas y tradiciones que estructuran una visión propia del mundo.